domingo, 18 de enero de 2015

Clara y el Scalextric

Había una vez, una ciudad que nadie se acuerda donde está, y en ella una niña llamada Clara…
Clara era valiente, contenta, rápida y lista.
Un día de Navidad, Papá Noel, le trajo un Scalextric, y ya tenía otro.
Clara pensó que ella tenía uno, que no lo necesitaba demasiado, y se lo iba a regalar a alguien que no fuera egoísta, y lo necesitase de verdad.
Pidió ayuda a su amigo Pepe, y él le respondió, que no sabía a quién se lo podía regalar.
Entonces Pepe, dijo que le ayudaría a buscarlo.
Entonces idearon un plan, irían preguntando a los niños si querían más cosas de las que les habían traído los Reyes.
Fueron por el barrio, llamando a todos los niños para que fueran a la plaza a las 12 de la mañana. Todos los niños asistieron a la reunión.
La mayoría dijo que no quería nada más. Uno dijo que si lo quería y otro no dijo nada.
Se dieron cuenta de que el que dijo que lo quería, les había oído hablar a Pepe y Clara.
Se lo dieron al niño callado, que no había dicho nada.
Clara y Pepe se fueron a jugar al Scalextric a su casa del árbol.

PepeAugurruza. (5º A)

jueves, 8 de enero de 2015

La Navidad y los sueños

Erase una vez en un lugar muy lejano, había una niña en un orfanato tenía apenas 4 años se llamaba, Candela.
Candela se lo pasaba genial los 3 primeros años porque tenía muchos amigos y amigas.
Cuando tenía 7 años todos se metían con ella porque era la única chica del orfanato, porque era de otro país, porque hacia lo que le gustaba, a partir de ese día Candela se empezó a comportar fatal decidió hacer las mayores travesuras del orfanato por ejemplo:gastar bromas por teléfono a los profesores, a sus compañeros les daba una caja de galletas con bichos, cucarachas, serpientes etc.…
Cuando pasaron 5 años Candela comprendió que comportarse mal, solo conseguía castigos. Pero ya todo el orfanato estaba enfadado con ella, los demás hacían lo mismo y Candela se lo decía a los profesores y no la creían, luego sus compañeros se chivaban y Candela seguía teniendo castigos. Un año en Navidad Candela pidió paz, amor, amabilidad etc.…Y lo único que le trajeron fue el diario, pero con una condición lo tendrían que ver los monitores, pero Candela hizo un diario clavadito al que le habían regalado; en uno escribía cosas buenas para que no la castigaran  y en el otro las verdades. Cuando tenía 16 años soñó, la noche del 23 al 24 de diciembre que en Navidad estaba con su familia, comían delante del árbol, abrían los regalos, se lo pasaba genial con sus hermanos y que salía del orfanato. Al día siguiente que era 24 de diciembre se despertó y vio un gran árbol de navidad, con una enorme mesa y abundante comida, muchos regalos y lo más importante: su familia. El papa de Candela le dijo-hija mía quiero que vuelvas a casa te hemos echado mucho de menos, Candela con gran alegría respondió- sí, si claro que si se  ha cumplido mi deseo.

Vicky Sánchez-Pastor. (5º A)

Una carta por Navidad

Érase una vez un niño llamado Raúl, que  no tenía regalos  por Navidad.  Tenía  9  años y vivía  con sus padres en un pueblo en una casa de alquiler y rota,   porque no tenían mucho dinero  y no podían gastárselo en juguetes, solo en comida .No tenían agua ni luz  el agua la tenían del pozo del pueblo, así que el agua que tenían era helada y la luz que tenían era de las velas.
Pero un hombre muy  bueno, que era un ángel, le dijo:
- Si tú quieres regalos, escríbele una carta a los Reyes Magos y a Papá Noel.
Así lo hizo, y en Nochebuena,  papá Noel le trajo lo que pidió : un coche teledirigido. En ese momento era el niño mas feliz del mundo y cuando fueron los reyes también le trajeron lo que él quería : una maqueta 3D de un estadio de fútbol  y se puso tan contento que el año que viene pediría mas cosas para otros niños que tampoco tienen regalos.

Carlos Pascual. (5º curso)

miércoles, 7 de enero de 2015

La carta de Guillermo a los Reyes Magos

Habia una vez un niño que se llamaba Guillermo, su madre el dia de reyes le pregunto ¿Guillermo que le has pedido a los Reyes Magos? Guillermo le dijo veinte cosas, su madre le dijo:Guillermo no te das cuenta de que hay muchos niños en todo el mundo.
Al dia siguiente la profesora le dijo a los niños: ¿cuantas cosas les habeis pedeido a los Reyes Magos?, Guillermo le dijo en voz baja veinte, la profesora no dijo nada.A las dos en punto salieron todos menos Guillermo que lo llamo la profesora y la profesora le dijo.Guillermo debes hacer otra vez la carta a los ReyesMagos, Guillermo le dijo lo que si queria la profesora le dijo lo ves de veinte cosas solo querias cinco ahora echa la carta al buzon.
Manuel Loarce (5º curso)

Laura, Juan y otros.

Érase una vez , hace mucho , mucho tiempo ... en una pequeña isla en el Mediterráneo , había un pueblecito con casas blancas que miraban al mar . Allí vivía una familia que apenas tenían para comer , estaban pasando por unos momentos difíciles y lo peor es que se estaba aprximando la Navidad .
El padre de la familia , Dionisio no sabía que hacer para ganar dinero y que su mujer y sus hijos pudieran sentarse a la mesa una noche tan especial y poder llevarse algo a la boca .
Entonces se le ocurrió que podría subir al monte , cortar algunos pinos e intentar venderlos en la plaza del pueblo . Y así lo hizo , cogió su hacha y cortó unos cuantos árboles , excepto uno más pequeño que se resistía a partirse y continuaba agarrado a la tierra con fuerza . El hombre se dió por vencido y allí dejó el pequeño arbolito . Los demás pinos los echó a la furgoneta y se fué al mercado a venderlos .
Sólo faltaban dos días para la Navidad , y aún no había vendido ningún árbol .
Esto era normal , casi todos los habitantes del pueblo estaban igual de mal económicamente que nuestro protagonista , ya que hacía unos meses que habían cerrado la fábrica y todos se habían quedado sin trabajo.
Fué entonces cuando Dionisio pensó que lo único que podría hacer es regalar esos árboles a quienes cómo a él no pudieran pagarlos . Fué dejandolos casa por casa y todos se lo agradecieron  .
Llegó , por fin la Nochebuena , todos estaban en casa de Dionisio junto al fuego cantando villancicos y dando gracias a Dios por estar todos sanos cuando ... de repente ... sonó la puerta ... Abrieron , pero allí no había nadie - sólo el pequeño arbolito con una estrella que brillaba cómo el sol y a sus pies algunas cosas para comer , un pavo , un poco de queso , pan , vino ...
¡ Qué felicidad ! - esta era la respuesta de sus vecinos a la generosidad de Dionisio y el arbolito fué la respuesta del Niño Dios a una familia que creía en él y eran muy buenas personas .
 
Juan Moraga  (5º A)

El niño y los zombies navideños.

Érase una vez un niño llamado Raúl que creía en los zombies. La noche de Reyes tuvo una pesadilla, soñó que los árboles de Navidad eran horribles zombies. Despertó de repente sudando, y fue a beber agua, sin acordarse de que esa noche venían los Reyes a su casa. 
¡Y estaban allí! Los zombies estaban en su salón y venían hacia él. Escapó como pudo y se metió en la cama. Tenía miedo pero tuvo valor, se puso las gafas y, temblando se fue hacia el salón. Cuando vio cómo los Reyes Magos estaban colocando los regalos suyos y de su familia casi se le escapa la risa. Volvió despacio a su habitación y durmió lo que pudo hasta que salió el sol y fue a abrir los regalos con sus hermanas. 
Desde entonces, Raúl no volvió a creer en los zombies.
Hugo Ortiz. (5º A)

El niño y la nieve.

Había una vez un niño que tenía 10 años y vivía en un país muy, muy lejano. Su nombre era Harry.
En el país en el que vivía hacía siempre mucho frío, pero desde que Harry nació, nunca había visto la nieve. El deseo de Navidad de Harry era hacer un muñeco de nieve muy grande, pero como no nevaba ninguna Navidad, nunca había podido hacerlo. Esa navidad, cuando Harry se levantaba cada día, miraba por su ventana a ver si había nevado y se ponía muy triste cuando comprobaba que no había nieve. Entonces miraba al cielo para ver si había nubes que pudieran traer nieve.
Una mañana cuando se levantó y vio que no había nieve se puso más triste que nunca y al mirar al cielo se dio cuenta que había una nube muy grande y se quedó mirándola fijamente y pidió el deseo de que nevara para poder hacer su muñeco de nieve. Esperó y esperó tras la ventana y viendo que no nevaba, se fue a desayunar muy triste.
Cuando salió de su casa miró a la nube y de repente empezaron a caer enormes copos de nieve suaves y blancos como el algodón. Harry no podía creerlo y mientras miraba con los ojos como platos y muy contento, la nieve seguía cayendo más y más hasta que todo se fue cubriendo con un enorme manto blanco.
Entonces Harry se puso a hacer un enorme muñeco de nieve, y una vez que le había dado forma, entró en su casa para poder coger un sombrero, una bufanda, una zanahoria y unos botones para poder hacerle a su muñeco ojos, nariz y boca. De repente, mientras miraba como había quedado su muñeco, el muñeco cobró vida y dijo: “Hola Harry, ¡Feliz Navidad!”
Harry sintió que era la mejor Navidad de su vida.
Nicolas López (5º A)