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miércoles, 7 de enero de 2015

Laura, Juan y otros.

Érase una vez , hace mucho , mucho tiempo ... en una pequeña isla en el Mediterráneo , había un pueblecito con casas blancas que miraban al mar . Allí vivía una familia que apenas tenían para comer , estaban pasando por unos momentos difíciles y lo peor es que se estaba aprximando la Navidad .
El padre de la familia , Dionisio no sabía que hacer para ganar dinero y que su mujer y sus hijos pudieran sentarse a la mesa una noche tan especial y poder llevarse algo a la boca .
Entonces se le ocurrió que podría subir al monte , cortar algunos pinos e intentar venderlos en la plaza del pueblo . Y así lo hizo , cogió su hacha y cortó unos cuantos árboles , excepto uno más pequeño que se resistía a partirse y continuaba agarrado a la tierra con fuerza . El hombre se dió por vencido y allí dejó el pequeño arbolito . Los demás pinos los echó a la furgoneta y se fué al mercado a venderlos .
Sólo faltaban dos días para la Navidad , y aún no había vendido ningún árbol .
Esto era normal , casi todos los habitantes del pueblo estaban igual de mal económicamente que nuestro protagonista , ya que hacía unos meses que habían cerrado la fábrica y todos se habían quedado sin trabajo.
Fué entonces cuando Dionisio pensó que lo único que podría hacer es regalar esos árboles a quienes cómo a él no pudieran pagarlos . Fué dejandolos casa por casa y todos se lo agradecieron  .
Llegó , por fin la Nochebuena , todos estaban en casa de Dionisio junto al fuego cantando villancicos y dando gracias a Dios por estar todos sanos cuando ... de repente ... sonó la puerta ... Abrieron , pero allí no había nadie - sólo el pequeño arbolito con una estrella que brillaba cómo el sol y a sus pies algunas cosas para comer , un pavo , un poco de queso , pan , vino ...
¡ Qué felicidad ! - esta era la respuesta de sus vecinos a la generosidad de Dionisio y el arbolito fué la respuesta del Niño Dios a una familia que creía en él y eran muy buenas personas .
 
Juan Moraga  (5º A)

lunes, 6 de enero de 2014

Cuento de Navidad

Los duendes,son los ayudantes de Papa Noel.Pero no sabeis que son enemigos de los fantasmas.
 Todo empezo un 21 de diciembre............
Papa Noel se disponia a hacer sus cuentasa habituales:papel de regalo..echo
jugetes..echos,renos..listos,comb..,le interrumpio Dubi el duende gerente.
Señor Santa a ocurrido algo terrible,dime Dubi,los fantasmas...han roto la maquina de regalos ya no salen los jugetes,como ha podido ocurrir.mire;
Llegaron por la noche de madrugada asustaron al duende vigilante y  pillaron la maquina con algo no se ve bien pero es rectangular y de un color oscuro,dejaron una nota.:el dia de la luna blanca debeis traernos la mitad de los renos y regalos que tengais y la maquina se arreglara.
Señor Santa hay que ir a ver al mago,de acuerdo Dubi llevate a tres de mis mejores duendes a.:Fis Fas y Fus,vale gracias vamos a los renos.
Señor mago tenemos un problema la maquina de regalos se ha roto han sido los fantasmas .Voy para ya esperarme alli tengo una gran idea.
 Me dijisteis lo de la nota y lo veo dificil,pero tengo una idea arreglare la maquina,y cuando tengais todo listo para la entrega de regalos ir donde os citasteis con los fantasmas yo estare alli.
24 de diciembre a las 1 de la madrugada.....
Alli reunidos fantasmas duendes,Papa Noel y el mago.
El mago se acerco y echo una maldicion a los fantasmas.:sereis inocentes,bulnerables,miedosos y no volvereis a dar susustos.
Despues de esto Papa Noel pudo hacer las entregas y de aquellos fantasmas de los cuentos o peliculas que dan tanto miedo son algunos de los pocos que escaparon de la maldición del mago.
(Lucia Carrero. 6º curso)

lunes, 30 de enero de 2012

Un tratado de paz

Erase una vez un bosque enorme en el que había tres clases de animales, había zorros, conejos y ardillas. Al principio se llevaban bien, pero eso duró muy poco, porque en las semanas siguientes ocurrieron desgracias para los conejos y para las ardillas. Primero cuando se acostaban había bastante comida pero siempre a la mañana siguiente había menos comida y menos animales. Las ardillas y los conejos se pusieron de acuerdo en que habían sido los zorros y se aliaron todos contra los zorros. Cuando los zorros dormían, los conejos y las ardillas les lanzaban cosas y les robaban la comida. Un día un cazador llegó al bosque a cazar, pero se encontró a los zorros, a los conejos y a las ardillas peleándose. En cuanto los animales vieron al cazador se fueron a sus casas. El cazador estuvo un buen rato buscando a los animales pero no los encontró. Pasó allí toda la noche para continuar buscándolos al día siguiente otra vez.
Al día siguiente el cazador se levantó y fue a buscarlos de nuevo; vio a los zorros, que estaban muy gordos de tanto comer, y exclamó:
- ¡Qué gordos están los zorros!.
Mientras lo decía, los zorros lo estaban mirando y se disponían a correr hacia él, pero estaban tan gordos que les costaba hasta andar. El cazador dejó atrás a los zorros y se dispuso a encontrar a las ardillas  y a los conejos, pero era muy difícil porque eran muy pequeños y era muy difícil encontrarlos. Al final, en el último sitio en el que iba a buscar, estaban los animales preparando sus maletas y diciendo:
- ¡Esto es insoportable! -decía el conejo-
- Ya lo se, pero tu tranquilo, que ya nos vamos- dijo la ardilla.
El cazador al oír estas palabras entró donde estaban los animales y les dijo:
- Si queréis os puedo ayudar. Mañana nos reuniremos en el gran árbol a la una de la tarde, ¿vale?.
Las ardillas y los conejos aceptaron. El cazador les dijo lo mismo a los zorros y todos se fueron a dormir.
Al día siguiente todos en el gran árbol esperaban impacientes. Cuando llegó el cazador con el tratado de paz que permitía comer a los zorros todas las cosas que no fueran de los conejos ni de las ardillas, todos lo leyeron y firmaron. Y así el bosque fue como antes y nunca hubo ninguna guerra más en aquel enorme bosque.
Manuel Gómez de Durana (5º curso).

Cuento de paz

Erase una vez en día de primavera un saltamontes y una araña y la araña era muy amiga de él. En un día lluvioso nuestra amiga la araña estaba construyendo su nido en un agujero de una pared vieja de una casa abandonada y entonces una tarántula estaba intentando devorar al saltamontes ,la tarántula ya lo estaba devorando y la araña llegó tarde, la tarántula se comió a su mejor amigo. La tarántula se metió en su nido y las patas y la cabeza las estaba envolviendo en su tela blanca y pegajosa .
Nuestra amiga la araña se enfado muchísimo y se metió en el nido de la tarántula y al entrar casi le clava sus colmillos afilados llenos de sangre del saltamontes. Heeeeee¡¡¡¡ tú araña peluda sabrás que te has comido a mi mejor amigo. Así pues lo siento mucho chaval, toma!! en toda la cara. La tarántula le había escupido su veneno verde y pegajoso. Las arañas se empezaron a pelear y paso un amigo de la tarántula y les dijo no os  peleéis;  haber ¿que ha ocurrido?, que tu amiguita la tarántula se ha comido a mi mejor amigo y también me ha roto mi pata  que cacé y estoy muerto de hambre.
Toma dijo la tarántula comete este insecto que cacé ayer y las dos arañas se hicieron muy amigas.

David  Javier Navarro Primo (5º curso)

viernes, 27 de enero de 2012

El colegio en paz

En un pueblecito muy bonito, con sus casitas, sus árboles y flores, un lago, los pajaritos…. había una humilde casita donde vivía una familia con sus dos hijos de edades muy parecidas. Estos niños estaban peleando continuamente por todo, y sus padres ya estaban cansados de esta situación, y lo peor de todo es que eso era lo que les pasaba a todos los niños de ese pueblo, que estaban gritando y peleando a todas horas.
En el colegio la situación era insoportable, los niños gritaban sin escuchar a los profesores y se peleaban entre ellos ¡es un caos! –decía una profesora- ¡callaos, por favor!. Harta de reprender a los niños y que no le hicieran caso, decidió que no podía más con esta situación y que serían los propios niños los que se tendrían que dar cuenta que no podían seguir así.
Los niños siguieron así durante unos días más, y ya aburridos de no hacer nada, de no aprender nada y de que los profesores no les llamaran la atención, una mañana una niña dijo: -¡parar! no nos estamos dando cuenta de que no podemos seguir así por más tiempo, tenemos que obedecer a nuestros maestros y a nuestros padres, así que vamos a sentarnos y vamos hacer lo que Marta, nuestra profesora nos mande.
Marta se sorprendió muchísimo al ver que todos los niños hacían lo que su compañera de clase les decía, y les dijo, muy contenta: ¡por fin, os habéis callado y os habéis sentado! ¡Volvemos a estar tranquilos!.
La niña se sintió orgullosa al haber hecho acabar con aquel infierno y grito ¡Viva la Paz!.
Los padres de los niños que como todos los días iban a recoger a sus hijos con tapones en los oídos para no escuchar todas esas voces, y ese día al encontrar todo en completo silencio, y cuando supieron que los niños volvían a obedecerles a ellos y a sus profesores, unieron sus voces y también dijeron ¡Viva la Paz! ¡Viva la Paz! ¡Viva la Paz! Y padres y niños cantaron a la vez una bonita canción:
Vamos a celebrar que hay que estar en Paz, porque la Paz empieza en las cosas más pequeñas que tú puedas pensar, pon Paz en tu mundo y el mundo en paz estará…  ¡FIN!
Debemos dar ejemplo viviendo en paz y con tranquilidad en casa y con nuestros compañeros para que en el mundo también haya PAZ.
Elena Martinez Alfaro (5º curso).

Diversión en el día de la Paz

Un día una chica llamada Lucia pensó:

      Que bien el 30 de enero lunes sera el dia de la paz  penso contenta Lucia-  y ademas sera el cumple de mi primo Lucas.

Lucia estaba muy contenta. Al rato a Lucia se le ocurrio una idea que era comprar regalos para su familia por el dia de la paz. Tambien se le ocurrio llamar a su prima Ana para ver si le acompañaba comprarles los regalos.

-¿Ana te bienes a comprar regalos?

-Vale quedamos a las 5:30 .

-Adios.

Despues de esperar por fin llegaron las 5:30.

-Una pregunta Lucia ¿Para que son los regalos?

-Pues son para el dia de la paz.

-Todavia estamos con eso  pues me voy.

-Bueno pues entonces comprare yo sola los regalos.

Lucia estaba muy nerviosapor que el dia siguiente seria el dia de la paz.
Por fin llego el dia de la paz .

-Toma mamá, toma papá y asi hasta que se lo dio a toda su familia.

De repente Lucia se dio cuenta de que su prima Ana estaba sentada en un rincon de la habitacion y le dijo:

-¿Ana por que no te vienes a jugar?

-Por que el dia de la paz es un royo.

-Pero...
  ...si  es muy divertido.

-Ya claro lo que tu digas.

-Bueno es que solo se lo pasan bien los que se han portado bien este año.

Pero como Ana estaba tan aburrida que para el proximo año se porto mucho mejor y disfruto mucho en el dia de la paz. 

Sofia Parra Cadenas (5º curso).

Los hermanos de la Paz

   Hace mucho tiempo hubo una guerra. Había dos hermanos cada uno en un bando distinto, pero no lo sabían. Un día se dieron cuenta de que estaban luchando entre ellos, así que decidieron acabar con esa guerra.

   Se reunieron en un bosque para decidir como acabar con esa guerra que estaba matando a tanta gente.

   Después de decidir como acabar con esa guerra. Se les había ocurrido que para acabar con ella primero tendrían que destruir los aparatos de guerra y después decirles que la guerra no vale para nada.   

   Cada vez que acababan con los aparatos de guerra venían más ejércitos, así que pensaron en otra cosa. Para impedir que llegaran mas ejércitos construyeron un muro pero los cañones lo destruían, no podían hacer nada, así que se les ocurrió decirles directamente que la guerra no vale para nada, pero no les hacían caso. Estaban empezando a pensar que no iban a poder parar la guerra y que seguirían matando gente hasta que acabase la guerra, pero de pronto se les ocurrió una idea.

   Esa misma noche mientras todos dormían robaron las municiones de las armas y para que no pudieran recibir mas municiones quemaron los medios de comunicación. A la mañana siguiente no podían seguir luchando así que los dos hermanos les dijeron que la guerra no vale para nada , que muere mucha gente inocente ,se destruyen muchas ciudades y había que pararla y firmar un tratado de paz, esta vez si les hicieron caso.

Al cabo de dos semanas firmaron un tratado de paz en el que ponía que no iba a haber mas guerras entre esos países y que esos países no participarían en ninguna otra guerra.

                                                                                                                                                                                                                                                                   
Raúl Ureña García (5º curso).

La gente puede cambiar

Érase hace mucho tiempo en un colegio de Ciudad Real llamado Carlos Vázquez, a la clase de quinto, le mandaron hacer un cuento sobre la paz. Una niña llamada Lucía escribió este cuento:
Hace  mucho tiempo unas niñas no sabían lo que era la paz ni nadie se lo explicaba. Entonces lo único que hacían era fastidiar a la gente, y eso es todo lo que hacían  bueno no es todo lo que hacían también se fastidiaban a ellas mismas. En el paso del tiempo cuando las niñas que ya no eran niñas que tenían 40 años descubrieron que las niñas y niños se lo pasaban muy bien y pensaron  que ellas podían también tener amigos como los demás. Cuando salían esas chicas, todo el mundo se metía en sus casas porque siempre estaban fastidiando, hasta que las chicas fueron dejando de fastidiar. Entonces la gente fue viendo que aquellas chicas querían ser buenas. Pero las chicas no querían portarse mal con la gente. Un día fueron al parque y estaban sus compañeros y compañeras. Las chicas querían tener a sus compañeros del cole como mejores amigos. Así que decidieron hacer las paces y ser los mejores amigos del mundo mundial. Y todos vivieron felices, comieron perdices y bebieron cola-cola.
Y colorín colorado este cuento se ha acabado y yo sigo estudiando.

Nelida Jerónimo García-Casarrubios (5º curso)